• Arquitectura de la disonancia

    Por Daniel Sellek

    Durante los últimos siete años he vivido a la sombra de una mentira hecha de piedra. El Montículo de la Hermandad (Братската Могила), el obelisco que domina el Jardín Boris en Sofía, es un oxímoron duradero. Instalado por la URSS para conmemorar una supuesta «hermandad» sobre una tierra que efectivamente habían colonizado, preside la ciudad como una petición de concreto por una unidad que nunca existió.

    Se ha convertido en el telón de fondo del teatro cotidiano de mi vida: las caminatas matutinas, los aislamientos nocturnos y la gente con quienes he ido ahí en busca de algo más grande que nosotros mismos.

    La portada de mi próximo EP, Architecture of Dissonance (Arquitectura de la Disonancia), captura un momento particular en este sitio. Una noche, una amiga muy cercana y yo nos detuvimos bajo el cielo claro de una noche de Bulgaria, mirando hacia arriba, esperando la Aurora Boreal, un evento raro que se pronosticaba visible incluso en esta latitud. Esperábamos color. No llegó nada. El cielo permaneció oscuro. La relación siguió el mismo camino. El diseño prometía un espectáculo; la realidad solo entregó la silueta del concreto soviético contra el aire frío.

    La imagen condensa el principio que ahora busco documentar: una idea concebida a gran escala que fracasa cuando se somete a las condiciones de uso.

    Este disco no es un álbum en el sentido convencional. Funciona como una auditoría estructural. Cuatro piezas, seleccionadas de un archivo mucho más grande, operan menos como composiciones y más como pruebas de resistencia aplicadas a un sistema que ya muestra fatiga.

    La teoría del Brutalismo Musical

    He llegado a describir este enfoque como Brutalismo Musical. Así como la arquitectura brutalista se niega a disfrazar el concreto como superficie u ornamento, tratándolo en cambio como una carga expuesta, yo trato el sonido como masa física en lugar de pulido expresivo.

    La música contemporánea ofrece a menudo una reparación narrativa, una promesa de que la forma redimirá la experiencia que la generó. Yo rechazo este contrato. Aquí no hay armonía ornamental, ni catarsis prefabricada, ni consuelo emocional integrado en la estructura. La obra procede de manera diagnóstica en lugar de teatral.

    El silencio no funciona como ausencia, sino como material. El espacio negativo introduce presión en lugar de alivio, forzando al oyente a permanecer dentro del marco en lugar de flotar a través de él. El objetivo no es la atmósfera, sino la exposición: la geometría de la tensión, revelada sin amortiguación metafórica.

    El resultado se asemeja más a un documento de archivo que a una confesión. El material no describe la experiencia. La presenta.

    La química del fracaso

    Las condiciones que produjeron este disco no fueron explosivas, sino acumulativas. El fracaso no llegó como una ruptura, sino como un lento desequilibrio químico.

    El concreto falla cuando su composición deriva más allá de la tolerancia. La expansión endotérmica durante el fraguado introduce fracturas internas que permanecen invisibles hasta que la estructura ya está comprometida. Mi propia década ha seguido una lógica similar. El exterior permanece en pie. La integridad interna se ha degradado más allá de los límites seguros.

    La pieza inicial, Concrete Memories (Catálogo #226), habita esta fase. Observa el sitio después de que la función se ha agotado. El material permanece intacto; el significado no. La memoria registra presencia sin restauración. La estructura no puede ser reconstruida, solo localizada.

    Dentro del atrio

    Si Concrete Memories documenta la condición de la superficie, Afterfall (Catálogo #225) habita el interior.

    La pieza surgió de la imagen de un atrio colapsado, con el techo abierto y el polvo aún suspendido. El sonido se comporta como materia particulada fría en lugar de aire. A temperaturas invernales extremas, la nieve deja de comportarse como humedad y comienza a moverse como arenilla. El espacio se vuelve ambiguo. La distancia pierde su escala.

    El entorno acústico es deliberadamente seco e inflexible. Sin confort reverberante, sin florecimiento espacial. El techo se ha abierto a un cielo gris plano que no ofrece ni profundidad ni orientación. Lo que queda es un encierro sin refugio.

    Los escombros

    Cuando aparezca Architecture of Dissonance, no llegará como una celebración. Funcionará como una inspección.

    La invitación es simple: caminen más allá del monumento, entren en la estructura comprometida, observen cómo la carga persiste donde el diseño ya ha fallado. Existe una breve claridad, desprovista de sentimentalismo, al ser testigos de sistemas que continúan en pie más allá de sus límites previstos.

    La belleza, si es que existe, es incidental.

    Escúchalo aquí:

  • Gestión del conocimiento

    La gestión del conocimiento es un proceso que implica la creación, difusión y utilización del conocimiento dentro de una organización. Esta disciplina se divide en dos partes principales: la creación y la difusión. La creación de conocimiento se basa en la aplicación de los conocimientos actuales a través de una estructura que permita su sistematización para poder sintetizar la experiencia en nuevo conocimiento. Esta aplicación permite la sensibilización de los creadores sobre el impacto social y económico del conocimiento que está siendo generado.

    La difusión del conocimiento es tan importante como su creación, y es útil clasificarlo de acuerdo con su forma. Una propuesta común es dividir el conocimiento en hechos, principios, técnicas y sociedad. Para facilitar la difusión, se hace una clasificación del aprendizaje de acuerdo con el grado de interacción: saber hacer, saber utilizar, saber interactuar y saber buscar. Esta tipología de modos de aprendizaje está claramente relacionada con el modo de generación de conocimiento a través de su aplicación.

    Al depender de las actividades y sesgos culturales de los creadores, la sociedad actual está pasando por una etapa de descentralización de la generación del conocimiento. La cual, aunque sigue utilizando la infraestructura académica e industrial tradicional, permite el funcionamiento de grupos de investigación establecidos ad hoc. Esta dinámica permite que diferentes individuos y entidades participen en una variedad más grande de proyectos que la que su situación profesional o académica sola permitiría. Se puede pensar que el modelo de generación del conocimiento prevaleciente facilita la interdisciplinariedad de la cual se alimenta.

    La gestión del conocimiento tiene una estrecha relación con la cultura de la organización en la que se desarrolla. Los elementos culturales pueden afectar tanto la creación como la difusión del conocimiento. Por ejemplo, la cultura de la empresa puede influir en la forma en que se comparte el conocimiento. Si la empresa valora el trabajo en equipo y la colaboración, es más probable que los empleados compartan sus conocimientos con sus compañeros. Por otro lado, si la cultura de la empresa es más individualista, los empleados pueden ser menos propensos a compartir su conocimiento.

    En resumen, la gestión del conocimiento es una disciplina que implica la creación, difusión y utilización del conocimiento dentro de una organización. La creación de conocimiento se basa en la aplicación de los conocimientos actuales a través de una estructura que permita su sistematización para poder sintetizar la experiencia en nuevo conocimiento. La difusión del conocimiento es tan esencial, para el desarrollo económico y del capital humano, como la creación del mismo. Los elementos culturales pueden afectar tanto la creación como la difusión del conocimiento, por lo que es importante tener en cuenta la cultura de la organización en la que se desarrolla la gestión del conocimiento.

    Daniel Sellek

     (Giovanna Valenti Nigrini, et al.). Instituciones, sociedad del conocimiento y mundo del trabajo …. Recuperado el septiembre 1, 2020, de https://www.jstor.org/stable/j.ctt16f8csq

  • Lo que quedará de nosotros
  • Perfiles y funciones profesionales de la gestión cultural en la actualidad

    Imagen: Museo del Barroco, Puebla, México. Septiembre 2018.

    Una de las razones para la formalización de la gestión cultural, ha sido la profesionalización de tareas indispensables para el desarrollo de nuestras sociedades tales como:

    • Elaboración de políticas culturales públicas
    • Administración de políticas públicas
    • Elaboración de legislación cultural
    • Control de políticas culturales
    • Producción de bienes culturales
    • Distribución de bienes culturales
    • Producción de servicios culturales
    • Animación sociocultural
    • Promoción social de la cultura
    • Provisión de financiamiento para acciones culturales y socioculturales
    • Investigación cultural
    • Consultorías y diagnóstico sociocultural
    • Manejo del patrimonio cultural e histórico

    La consideración de los perfiles y funciones profesionales para la gestión cultural, hace necesario diferenciar entre las funciones no profesionales, que pueden variar de acuerdo a las estructuras organizativas, procedimientos, proyectos y finalidades a las que responden, y las funciones profesionales, que se desarrollan mediante la formación reglada, la formación no reglada/ o educación no formal, y la acreditación o certificación profesional (Arias López, 2016)

    La normalización y eficacia social de la gestión cultural requiere un proceso de profundización más allá de las instituciones iniciales y aceptar la verdadera dimensión política y social de la gestión de la cultura ante una sociedad compleja y unas relaciones con otros sectores que van a tener gran importancia en el futuro (Martinell Sempere, 2005).

    Daniel Sellek

    Fuentes

    Arias López, J. (2016, 11). La profesionalización del gestor cultural: una mirada desde los procesos de formación personal. Retrieved from SUV Universidad de Guadalajara: http://www.udgvirtual.udg.mx/remeied/index.php/memorias/article/viewFile/227/134

    Martinell Sempere, A. (2005). La formación en gestión cultural en iberoamérica. Retrieved from Iberformat.

    UNESCO. (2005, 08). Formación en Gestión Cultural y Políticas Culturales. Retrieved from UNESCO: https://en.unesco.org/creativity/sites/creativity/files/training%20in%20cultural%20management_es.pdf

  • Desarrollo del concepto de gestión cultural

    Imagen: Inauguración del Water Tower Art Fest, Sofía, BG. 2014.

    La utilización del concepto de gestor cultural no pretende anular otras denominaciones usadas con frecuencia en algunos contextos (promotor cultural, animador cultural, dinamizador cultural, etc.) sino fomentar una cierta convención sobre ciertos perfiles profesionales de la intervención en el sector cultural. Podría entenderse que esta nueva denominación, surgida de nuevas profesiones, se pretende contraponer un discurso más comunitario a un planteamiento más técnico por lo que es pertinente aportar algunas consideraciones:

    El concepto de gestión puede abarcar muchas lecturas y posiciones, pero su utilización en algunas nuevas profesiones (gestión ambiental, gestión del urbanismo, gestión de calidad de vida, gestión de las ONG, etc.) responde a la necesidad de llevar a cabo nuevas funciones en el proceso de desarrollo de nuestras sociedades. No podemos olvidar que la misma gestión de la cultura puede ser respuesta a diferentes intervenciones de diversos agentes sociales. Es decir, la gestión cultural adquirirá un sentido político y técnico diferente si se realiza desde la sociedad civil y las ONG o desde el sector industrial.

    En el sentido de práctica profesional, la gestión podría aparecer entonces como una tecnología, solo que su campo de acción es complejo y las variables sociales (o de otras índoles, como por ejemplo la política) no pueden ser reducidas con facilidad a las exigencias de la praxis o de la teoría. En este sentido, es importante acotar que la gestión cultural tiene que ver con el fomento y reconocimiento de las prácticas culturales, la creación artística, la generación de nuevos productos, la divulgación con la promoción de los significados y valores de las expresiones culturales y la preservación de la memoria colectiva y la conservación de los bienes culturales. (Martinell Sempere, 2005)

    Aproximarse a una definición sobre la gestión cultural, en el momento actual, requiere reflexionar y establecer los aspectos clave de las relaciones con otras disciplinas de las cuales se nutre la gestión cultural. Tanto su base teórica (filosofía, sociología, antropología, teorías administrativas, economía, pedagogía, comunicación, psicología, etc.) como los instrumentos para la intervención, deben generar una mirada estructural de la gestión. Ante todo, con una mirada ética para poder identificar y diseñar así perfiles de formación coherentes, y niveles profesionales para la intervención cultural.

    Daniel Sellek

    Fuentes

    Arias López, J. (2016, 11). La profesionalización del gestor cultural: una mirada desde los procesos de formación personal. Retrieved from SUV Universidad de Guadalajara: http://www.udgvirtual.udg.mx/remeied/index.php/memorias/article/viewFile/227/134

    Martinell Sempere, A. (2005). La formación en gestión cultural en iberoamérica. Retrieved from Iberformat.

    UNESCO. (2005, 08). Formación en Gestión Cultural y Políticas Culturales. Retrieved from UNESCO: https://en.unesco.org/creativity/sites/creativity/files/training%20in%20cultural%20management_es.pdf

  • Profesionalización de la gestión cultural en latinoamérica

    Imagen: MUNAL, Ciudad de México, Septiembre 2018.

    En el contexto latinoamericano, la participación de las comunidades en los distintos procesos y movimientos sociales desde la década de los sesenta creó la necesidad de nuevos enfoques reflexivos para observar toda la transformación social y sus posturas políticas, que en el campo cultural se dieron desde una promoción cultural acentuada en el ejercicio y la intervención política. Esto generó tensión por los cruces de culturas entre territorios y por las complejidades internas. En este sentido el debate sobre la gestión cultural se formaliza en los años noventa del siglo pasado, con el aporte de los movimientos urbanos y rurales que hicieron de las expresiones culturales un instrumento de lucha. Esta tendencia ha trascendido hacia una exigencia más profesional, sin que pierda su sentido la búsqueda de la responsabilidad colectiva por lo público.

    Un factor importante de la conformación de las líneas de formación en gestión cultural surgió del desencuentro entre el hacer y la financiación de actividades de tipo artístico-cultural, que se hicieran bajo un criterio técnico y puso en evidencia la debilidad de las herramientas técnicas en los gestores – artistas e interventores culturales para propiciar desarrollos a largo plazo. (UNESCO, 2005)

    Algunas universidades en la región comienzan a generar programas para cubrir posiciones de extensión universitaria.  Usualmente en la forma de postgrados y diplomados. En esta primera fase, el concepto de gestión cultural sigue existiendo dentro de las actividades de otras profesiones y no como una profesión en sí. En algunos países, se había implantado un sistema totalmente informal con la aplicación de las prácticas que convocan la intervención y la animación cultural, ligado de forma prioritaria a la participación de los creadores y a programas para directores de casas de cultura, buscando niveles iniciales de capacitación en la orientación de planes y programas de desarrollo y gestión pública para la cultura.

    Durante esta etapa del proceso, dentro de la propia morfología de la gestión cultural podemos observar que se identifica que, para gestionar se requiere más una proximidad al hecho cultural, el gusto por lo artístico y apreciar los valores de la cultura, no basta con disponer de competencias y capacidades técnicas adecuadas. Lo anterior nos conduce al principio de voluntad o mejor de “buena voluntad” en lugar de la excelencia técnica. Uno de los motivos conductores del esfuerzo de profesionalización de la gestión cultural.

    Daniel Sellek

    Fuentes

    Arias López, J. (2016, 11). La profesionalización del gestor cultural: una mirada desde los procesos de formación personal. Retrieved from SUV Universidad de Guadalajara: http://www.udgvirtual.udg.mx/remeied/index.php/memorias/article/viewFile/227/134

    Martinell Sempere, A. (2005). La formación en gestión cultural en iberoamérica. Retrieved from Iberformat.

    UNESCO. (2005, 08). Formación en Gestión Cultural y Políticas Culturales. Retrieved from UNESCO: https://en.unesco.org/creativity/sites/creativity/files/training%20in%20cultural%20management_es.pdf

  • Dos años de Manuel Martínez.

    Manuel Martínez comienza en marzo del 2018, después de haber perdido un concierto acústico de En marzo de 2018, después de haber perdido un concierto acústico de tributo en Escobar, Manuel Martínez y yo decidimos acercarnos a Raven & Cannonball, un local que apenas conocíamos, para proponerles hacer un evento en su espacio. Para nuestra sorpresa, los propietarios aceptaron sin hacer demasiadas preguntas, y programamos el concierto para el fin de semana posterior al día de San Patricio.

    El primer concierto no contó con publicidad pagada, y sin embargo, el local se llenó. Nos enteramos después de que un grupo de estudiantes extranjeros había organizado una visita al club, lo que resultó en que el aforo estuviera completo. Esa pequeña fortuna nos abrió las puertas a un arreglo mensual en otro sitio, Rabbit Hole, un lugar que, gracias a sus presentaciones periódicas de comedia y música, ya tenía un público fiel.

    En aquella región, el invierno convierte a las personas en cazadoras de experiencias durante el verano, como si intentaran almacenar vivencias para los meses de frío. Esa dinámica nos impulsó a buscar más espacios donde presentarnos, y así llegamos a Synthesis, un sitio dedicado principalmente a la fotografía, pero con un pequeño escenario para eventos en vivo, situado entre la galería y su tienda de equipo fotográfico. El gerente no puso ningún obstáculo para incluirnos en su agenda, siempre y cuando nuestro repertorio incluyera música latina. Su intención era promocionar el evento como una fiesta más que como un concierto, y nuestra música tenía que ser reconocible y bailable. Como cantante ibérico, no resultaba difícil cumplir con esa premisa, pero necesitábamos mejores fotografías, pues las que teníamos no se ajustaban al estilo de su material promocional.

    Es en ese punto donde entra João.

    Sin presupuesto para un fotógrafo profesional, la providencia nos puso a un amigo que, siendo fotógrafo de arquitectura, accedió a ayudarnos. Nos dirigimos a un almacén ferroviario para hacer la sesión de fotos, aunque pronto fuimos advertidos por la seguridad del lugar de que no teníamos permiso. Eso nos obligó a apresurar la sesión, pero logramos capturar las primeras imágenes, las cuales enviamos de inmediato para la producción del material publicitario.

    En paralelo, estábamos ensayando con una estudiante de intercambio de Kosovo, Albulena Zhara, una cantante de éxito moderado en su país natal, Prishtina. La colaboración con ella trajo buenos resultados, principalmente porque atrajo a un público que, aunque venía a escuchar sus versiones de canciones populares, ayudó a expandir nuestra base de seguidores. Esa fue la única vez que el proyecto se presentó en un espacio predominantemente estudiantil, en la llamada «Ciudad Estudiantil». Aprovechamos esa colaboración para hacer una segunda presentación en un club colombiano, esta vez con un repertorio de música latina, alejándonos un poco de la idea original del proyecto, pero manteniendo la esencia de colaborar con otros artistas.

    Con el verano, la ciudad comenzó a vaciarse rumbo a la costa, lo que redujo las ofertas en los clubes, y nos llevó a explorar nuevos horizontes. El verano se convirtió en una temporada de promoción. Visitamos lugares que usualmente ofrecían música en vivo y filtramos aquellos que buscaban «algo diferente». La clave era mantener un formato técnico sencillo, que nos permitiera presentarnos en cualquier escenario sin complicaciones. Finalmente, añadimos tres tipos de guitarras y una mezcladora preprogramada, lo que nos permitía conectarnos rápidamente y obtener un sonido uniforme, sin importar la acústica del lugar.

    Con la llegada del otoño, la capital volvió a activarse. Gracias a las gestiones realizadas durante el verano, cuando todos estaban en la playa, aseguramos una temporada llena de eventos. Entre las experiencias más notables estuvo nuestro concierto en Безкрай (Infinito). Fue la primera vez que la interacción con el público se asemejó a la de músicos verdaderamente populares, al punto de que tuvimos que esperar a que el local se vaciara para salir sin problemas. Este éxito se debió, en parte, a la promoción del evento en redes sociales por parte de los organizadores, sumado a un gasto en publicidad que superó en 5000% (50:1) lo habitual, con el propósito de analizar el impacto de la promoción en la asistencia y en la percepción del público. Aunque los resultados fueron positivos, no logramos consolidar ese «aura de profesionalidad» que esperábamos crear.

    A pesar de algunos tropiezos con locales como «Gaba», que no cumplió con los acuerdos de pago, y «Nomo», cuya falta de claridad sobre el evento nos obligó a cancelar, el esfuerzo constante rindió frutos. Para finales de la temporada, habíamos comenzado a recibir invitaciones a eventos sin necesidad de buscarlas. Una de esas oportunidades fue un concierto patrocinado por Coca Cola, donde nuestra participación sirvió para alcanzar a un público al que no habíamos llegado antes.

    El resto de la temporada transcurrió entre presentaciones en sitios conocidos y la colaboración con músicos internacionales, como el guitarrista portugués Tiago Diniz y el percusionista griego Konstantinos Zacharos, quien se unió al proyecto de manera permanente. Sin embargo, la repetición de los mismos repertorios y escenarios disminuyó gradualmente el interés tanto del público como del equipo, y la última presentación en ese formato tuvo lugar en octubre de 2019.

    Al iniciar el 2020, replanteamos el proyecto, con la mirada puesta en nuevas oportunidades, ya sea en Atenas o Berlín. Sin embargo, todo quedó en pausa debido a las restricciones de viaje impuestas por la pandemia de COVID-19. Mientras tanto, aprovechamos el tiempo para trabajar en nuevo material, cocinando canciones en una pequeña cocina griega.

    Daniel Sellek

  • Cuarentena en Atenas

    No sé qué es lo que me habrá gritado, en el idioma local que es para mí extraño ya que literalmente está en griego, mientras con una mano señalaba la máscara que le cubría la cara y con la otra apuntaba a la puerta de salida. El mensaje era claro de cualquier manera: tenía que abandonar el establecimiento.

    Comprar el desayuno, usualmente un café y algún tipo de pan, nunca había sido notable. Pero esta mañana fue distinto. Mi error fue encontrarme de viaje y hablar en un idioma extranjero durante el desarrollo de una pandemia que ha normalizado la xenofobia.

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    Desayuno: bougatsa y café.  (Atenas, Marzo 2020).

    Salgo de la panadería y, algunas calles más adelante, tres policías en motocicleta detienen a un hombre; una de las pocas personas que aún se encuentran por las calles. Mi paranoia, alimentada por lo que recién me ha pasado, me hace revisar el rostro del hombre. Parece árabe, quizá sirio. Pero estando en el sur de Europa, existen personas con rasgos iguales desde antes de que el concepto “Europa” existiese. Este hombre posiblemente podría encontrar las raíces de su genealogía en personas que vivían en esta misma tierra durante las guerras Médicas (un nombre que combina muy bien con la ocasión). Pero estoy ya divagando. El punto es que, los gritos de la señora han despertado mis prejuicios.

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    Seguramente era local. (Atenas, Marzo 2020)

    Frente a la situación actual, parece que la idea más cómoda será mantenerse encerrado hasta nuevo aviso. Personalmente considero que es una medida desmedida, pero prefiero no ser utilizado por los medios como el ejemplo de la desconsideración de los extranjeros.

    Los supermercados tienen menos clientes y hay filas para entrar. Afortunadamente esas son las únicas diferencias, no ha habido compras de pánico y los griegos, si se les compara con las naciones acumuladoras de papel higiénico, parecen muy calmados al respecto. Lo cual no me ayuda a comprender los gritos en la panadería.

    Mientras el norte pasa frío yo paso de somb

    Frente a la situación actual, parece que la idea más cómoda será mantenerse encerrado hasta nuevo aviso. Personalmente considero que es una medida desmedida, pero prefiero no ser utilizado por los medios como el ejemplo de la desconsideración de los extranjeros.

    Los supermercados tienen menos clientes y hay filas para entrar. Afortunadamente esas son las únicas diferencias, no ha habido compras de pánico y los griegos, si se les compara con las naciones acumuladoras de papel higiénico, parecen muy calmados al respecto. Lo cual no me ayuda a comprender los gritos en la panadería.

    Mientras el norte pasa frío yo paso de sombra en sombra, tratando de evitar el sol en mi cara quemada. ¿Quién imaginaría que Grecia es tan soleado? Me pregunto como si hubiese olvidado la razón por la cual hay tantos turistas en este país durante el verano. Espero que mi color de langosta cocida no atraiga mucho la atención mientras me dirijo hacia la última reunión, antes de ponernos en esta, socialmente obligada, cuarentena.

    De camino, por la calle se encuentran solamente las naranjas que han caído de los árboles al margen de las banquetas. No hay personas. Los teatros, restaurantes, bares y otros tantos locales se encuentran cerrados. La ansiedad que siento al caminar por calles tan vacías, me hace ver la ciudad como si fuese Silent Hill, en versión soleada.

    El piso donde nos reunimos es de un italiano, pero él prefiere que nadie lo sepa debido a las actuales circunstancias, Italia es el país más afectado en el continente por el COVID-19. Hace algunos días escuchó que a un compatriota suyo le negaban el servicio en una tienda. Recuento apócrifo al que yo añado la historia de un par de italianos que fueron echados de una sucursal bancaria en Bulgaria. Un cuento que también es de segunda mano, pero al menos me hace sentir solidaridad cuando también agrego la historia de la mujer de la panadería. Quizá la haya contado con algunos adornos, pero era ya tarde y la cerveza fría aliviaba la incomodidad del roce de la camisa con mi cuello quemado y enrojecido.

    El sitio se encontraba lleno y quizá sea la última vez que vea tanta gente reunida durante una larga temporada. Una docena y media de personas, de un manojo de nacionalidades distintas compartían su experiencia y la manera en que ocultaban su idioma o acentos en medida de lo posible para no causar pánico. Nunca habíamos vivido una situación en la que viajar se considerase un pecado social.

    Al salir de la reunión, caminando de regreso con un amigo portugués, cruzábamos las calles para encontrar la última cerveza de la noche. Hablando en castellano atravesábamos una visión postapocalíptica: una capital europea muerta antes de la medianoche. Sin embargo y sin esperarlo, en la planta baja de un edificio de apartamentos, una luz encendida mostraba refrigeradores al interior y nosotros, atraídos como polillas, fuimos a averiguar lo que ahí había.

    Dentro se encontraba un hombre, quizá tendría sesenta años, frente a él una carreola vacía. El local olía al humo de su cigarrillo, lo cual es extremadamente raro ya que está prohibido fumar en interiores de cualquier sitio público. Al dueño del negocio parecía no importarle, es como si el hecho de que no lo dejaban salir a la calle lo incitase a fumar en el interior.

    Elegimos dos cervezas locales y al intentar pagar, el hombre nos pregunta “¿Ispanía?” (es el segundo país más afectado por el coronavirus en el continente) a lo que rápidamente respondimos: “No, no. Portogalía y Mexikó”. El hombre sonrió, nos dijo el monto a pagar… obviamente no entendimos la cantidad y nos la mostró en la registradora. Pagamos. Al salir, el hombre intentó recordar cómo decir «gracias» en castellano. Después de pensarlo un par de segundos, con una sonrisa nos dijo: “Merci!”. Sin ganas de continuar una conversación que no podría suceder, simplemente le respondimos:

    Ευχαριστούμε!

    Daniel Sellek

  • Vivir sin morir.

    Imagina un escenario en el que una población pudiese existir sin enfermedades o accidentes, así también como sin desordenes genéticos heredados, ¿cuán larga sería la vida de las personas? De acuerdo a los registros existentes, el límite de edad de una persona suele estar cerca de los 120 años y hay casos documentados de humanos viviendo hasta esas edades (Valdez, 2013). Este límite podría estar relacionado con el límite de Hayflick (Watts, 2011) el cual marca el número de ocasiones en el que una población normal de células humanas podrá dividirse hasta que su capacidad de división acabe. Esto se relaciona con la evidencia empírica que indica que los telómeros asociados al ADN de cada célula se acortan con cada división hasta alcanzar una longitud crítica que impide la reproducción de nuevas células.

    De acuerdo a estas observaciones, los días de cada persona están contados desde el momento en que ha nacido y las variables principales son la capacidad de las células para reproducirse, un proceso indispensable para la continuación de la vida de un organismo complejo tal cual es un ser humano.

     

    ¿Puede hacerse algo para disminuir los efectos de este proceso?

    La primera parte del proceso de envejecimiento interno parece fluir a partir de la falta de absorción de aminoácidos específicos. Con el tiempo, el intestino pierde eficiencia para extraer la nutrición de los alimentos. En las etapas posteriores, esta disminución se asocia con un daño cada vez mayor a los receptores intestinales para aminoácidos específicos. En humanos de edad muy avanzada, la disminución de la masa y del área superficial de la pared intestinal, por sí sola, es suficiente para descontar la absorción total. Estas personas «muy viejas» incluso parecerían estar muriendo de hambre.

    Hay múltiples posibilidades para explicar pérdida de capacidad de absorción de aminoácidos. Se ha observado la formación de una película en la pared intestinal. Esta película bloquearía los receptores de captación y conduciría a su reabsorción. Se ha encontrado una correlación con la ingesta de carne demasiado cocida que podría causar la desnaturalización de los receptores. Esta puede ser la razón por la cual los Adventistas de los Siete Días que evitan totalmente la carne viven un promedio de diez años más que la población general (Johnson, 2015).

    Actualmente se estudian diferentes modos en que la telomerasa, la enzima que fabrica los telómeros, pueda ser estimulada para alargarlos (T M Bryan, 1995).

    También se ha observado que, al remover células seniles en animales de laboratorio, estos recuperan algunas de las funciones de su juventud (Weintraub, 2016).

    Los avances en la materia podrían llevarnos al punto que Lucas Cranach “el viejo” imaginó cuando pintó La Fuente de la Juventud casi medio milenio atrás. No es posible decir cuándo o de qué manera, sin embargo, la juventud eterna es un sueño que será perseguido por la humanidad mientras esta exista.

    Daniel Sellek

    Documentos citados

    Johnson, L. (17 de Febrero de 2015). Secrets to Longevity Revealed in Denomination’s Lifestyle. Obtenido de CBN News: http://www1.cbn.com/cbnnews/healthscience/2015/february/secrets-to-longevity-revealed-in-denominations-lifestyle

    T M Bryan, A. E. (1 de Septiembre de 1995). Telomere elongation in immortal human cells without detectable telomerase activity. Obtenido de National Center for Biotechnology Information: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC394507/

    Valdez, C. (16 de Agosto de 2013). 123-year-old Bolivian man is oldest living person ever documented. Obtenido de NBC News: https://www.nbcnews.com/news/other/123-year-old-bolivian-man-oldest-living-person-ever-documented-f6C10934840

    Watts, G. (18 de Junio de 2011). Leonard Hayflick and the limits of ageing. Obtenido de The Lancet: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(11)60908-2/fulltext

    Weintraub, K. (15 de Diciembre de 2016). Aging Is Reversible–at Least in Human Cells and Live Mice. Obtenido de Scientific American: https://www.scientificamerican.com/article/aging-is-reversible-at-least-in-human-cells-and-live-mice/