Vivir sin morir.

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Imagina un escenario en el que una población pudiese existir sin enfermedades o accidentes, así también como sin desordenes genéticos heredados, ¿cuán larga sería la vida de las personas? De acuerdo a los registros existentes, el límite de edad de una persona suele estar cerca de los 120 años y hay casos documentados de humanos viviendo hasta esas edades (Valdez, 2013). Este límite podría estar relacionado con el límite de Hayflick (Watts, 2011) el cual marca el número de ocasiones en el que una población normal de células humanas podrá dividirse hasta que su capacidad de división acabe. Esto se relaciona con la evidencia empírica que indica que los telómeros asociados al ADN de cada célula se acortan con cada división hasta alcanzar una longitud crítica que impide la reproducción de nuevas células.

De acuerdo a estas observaciones, los días de cada persona están contados desde el momento en que ha nacido y las variables principales son la capacidad de las células para reproducirse, un proceso indispensable para la continuación de la vida de un organismo complejo tal cual es un ser humano.

 

¿Puede hacerse algo para disminuir los efectos de este proceso?

La primera parte del proceso de envejecimiento interno parece fluir a partir de la falta de absorción de aminoácidos específicos. Con el tiempo, el intestino pierde eficiencia para extraer la nutrición de los alimentos. En las etapas posteriores, esta disminución se asocia con un daño cada vez mayor a los receptores intestinales para aminoácidos específicos. En humanos de edad muy avanzada, la disminución de la masa y del área superficial de la pared intestinal, por sí sola, es suficiente para descontar la absorción total. Estas personas “muy viejas” incluso parecerían estar muriendo de hambre.

Hay múltiples posibilidades para explicar pérdida de capacidad de absorción de aminoácidos. Se ha observado la formación de una película en la pared intestinal. Esta película bloquearía los receptores de captación y conduciría a su reabsorción. Se ha encontrado una correlación con la ingesta de carne demasiado cocida que podría causar la desnaturalización de los receptores. Esta puede ser la razón por la cual los Adventistas de los Siete Días que evitan totalmente la carne viven un promedio de diez años más que la población general (Johnson, 2015).

Actualmente se estudian diferentes modos en que la telomerasa, la enzima que fabrica los telómeros, pueda ser estimulada para alargarlos (T M Bryan, 1995).

También se ha observado que, al remover células seniles en animales de laboratorio, estos recuperan algunas de las funciones de su juventud (Weintraub, 2016).

Los avances en la materia podrían llevarnos al punto que Lucas Cranach “el viejo” imaginó cuando pintó La Fuente de la Juventud casi medio milenio atrás. No es posible decir cuándo o de qué manera, sin embargo, la juventud eterna es un sueño que será perseguido por la humanidad mientras esta exista.

Documentos citados

Johnson, L. (17 de Febrero de 2015). Secrets to Longevity Revealed in Denomination’s Lifestyle. Obtenido de CBN News: http://www1.cbn.com/cbnnews/healthscience/2015/february/secrets-to-longevity-revealed-in-denominations-lifestyle

T M Bryan, A. E. (1 de Septiembre de 1995). Telomere elongation in immortal human cells without detectable telomerase activity. Obtenido de National Center for Biotechnology Information: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC394507/

Valdez, C. (16 de Agosto de 2013). 123-year-old Bolivian man is oldest living person ever documented. Obtenido de NBC News: https://www.nbcnews.com/news/other/123-year-old-bolivian-man-oldest-living-person-ever-documented-f6C10934840

Watts, G. (18 de Junio de 2011). Leonard Hayflick and the limits of ageing. Obtenido de The Lancet: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(11)60908-2/fulltext

Weintraub, K. (15 de Diciembre de 2016). Aging Is Reversible–at Least in Human Cells and Live Mice. Obtenido de Scientific American: https://www.scientificamerican.com/article/aging-is-reversible-at-least-in-human-cells-and-live-mice/

 

 

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