Tsari Mali Grad

Con un nombre engañoso (significa pequeña ciudad real) el sitio entorno a la fortaleza ha sido abierto al público este verano en Belchin, Bulgaria un pequeño poblado a poco más de una hora de camino desde la capital. A grandes rasgos consta de los restos de la muralla, la cimentación de algunas construcciones interiores como una casa y un almacén de grano, (que al interior contaba con una celda que estaba ambientada como prisión), y las torres de vigilancia. Todo con una fecha de construcción original cercana al siglo cuarto de nuestra era. Los materiales con que se edificaron las murallas son una mezcla de mortero, piedra obtenida de la región y ladrillos. Se han agregado algunos elementos para la adecuación de las torres principales de vigilancia, que se han convertido en museos.

En el área se han agregado algunas esculturas de mármol creadas específicamente para el sitio y con la intención de agregar valor a la visita turística. Una de ellas es además una fuente que, como en muchas otras partes del mundo, contiene en su interior monedas que los visitantes arrojan con el deseo de volver algún día (del mismo modo que se hace en muchas otras partes del mundo).

Fuera de la fortaleza hay dos iglesias. Una de ellas está construida sobre los restos de otra más antigua. Esta construcción data del siglo diecisiete y lo más notable es la manera en que se sobrepuso a la anterior. Al parecer, la edificación original fue derruida por los otomanos y el sitio quedo vacío durante largo tiempo ya que al reconstruir la iglesia, el nuevo edificio tiene cerca de un metro de desfase con el original dejando dos plantas sobrepuestas. Es una curiosidad. Sobre el modo en que sabían que la iglesia se encontraba ahí en tiempos otomanos se sabe que marcaron un árbol a un lado  del sitio. Éste funcionaba como punto de reunión para los cristianos en el tiempo en que su religión estaba prohibida por las autoridades del imperio otomano.

La otra iglesia, un poco más alejada de la fortaleza, está construida en el estilo del “renacimiento búlgaro” que es la forma arquitectónica típica de los Balcanes y se ha usado desde la caída del imperio otomano. Se caracteriza por tener la cimentación vista y sobre el nivel del suelo, en muchas ocasiones su altura llega hasta el techo de la primera planta. En el interior la decoración es nueva en el estilo tradicional del cristianismo ortodoxo, con elementos carentes de la ilusión de volumen, personajes mostrados de frente y con elementos escritos en torno a ellos.

Entre estos lugares hay una pequeña casa que funciona como museo y muestra la forma de vida tradicional de vida en el sitio. Cuenta con cuarto de costura y maquinaria en el patio para procesar el maíz. Parecería disonar con el sitio, sin embargo, en este lugar las ciudades y pueblos son muy antiguos lo que promueve la sensación de continuidad entre los pobladores. Todos viven rodeado de elementos que algún día fueron erigidos por los griegos, tracios y romanos.

Sellek Daniel

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